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PORTO ALEGRE II
Convocatoria
de los movimientos sociales
Resistencia contra el
neoliberalismo, el militarismo
y la guerra. por la paz y la justicia social
Tomado de
www.forumsocialmundial.org.br
1)
Ante el continuo empeoramiento de las condiciones de vida de los pueblos,
nosotros, los movimientos sociales de todo el mundo, decenas de miles de
personas, nos hemos reunido en el Segundo Foro Social Mundial en Porto
Alegre. Aquí estamos en gran número, a pesar de los intentos de romper
nuestra solidaridad. Nos hemos reunido de nuevo para continuar nuestra
lucha contra el neoliberalismo y la guerra, ratificando los acuerdos del
Foro anterior y reafirmando que «otro mundo es posible».
2)
Somos diversos mujeres y hombres, jóvenes y adultos,
campesinos-campesinas, pescadores-pescadoras, pobladores de la ciudad, los
y las trabajadoras, desempleados/as, estudiantes, profesionales,
migrantes, pueblos indígenas y gente de todas las creencias, colores y
orientaciones sexuales. La diversidad es nuestra fuerza y su expresión es
la base de nuestra unidad. Somos un movimiento de solidaridad global,
unido en nuestra determinación para luchar contra la concentración de la
riqueza, la proliferación de la pobreza y la desigualdad y la destrucción
de nuestro planeta. Estamos construyendo un sistema alternativo y usamos
caminos creativos para promoverlo. Estamos construyendo una alianza amplia
a partir de nuestras luchas y las resistencias contra el sistema basado en
el sexismo, el racismo y la violencia, que privilegia los intereses del
capital y el patriarcado sobre las necesidades y las aspiraciones de los
pueblos.
3)
Este sistema conlleva un drama cotidiano, donde mujeres, niños y ancianos
mueren por hambre, falta de atención médica y enfermedades prevenibles.
Familias enteras son obligadas a abandonar sus hogares como consecuencia
de las guerras, de los impactos provocados por la imposición de modelos de
desarrollo modernizadores, la pérdida de sus tierras agrícolas, los
desastres ambientales, el desempleo, el debilitamiento de los servicios
públicos y la destrucción de la solidaridad comunitaria. Tanto en el Sur
como en el Norte las luchas combativas y resistencias reivindican la
dignidad de la vida.
4) Los acontecimientos del 11 de septiembre marcaron un cambio dramático.
Después de los ataques terroristas que condenamos completamente, así como
condenamos los demás ataques sobre población civil en otras partes del
mundo, el gobierno de los Estados Unidos y sus aliados promovieron una
respuesta militar masiva. En nombre de la «guerra contra el terrorismo»,
se han vulnerado derechos civiles y políticos en todo el mundo. La guerra
de Afganistán, en la que se emplearon métodos terroristas, se está
expandiendo a otros frentes. No es más que el inicio de una guerra global
permanente que consolida la dominación del gobierno de los Estados Unidos
y de sus aliados. Esta guerra revela la cara brutal e inaceptable del
neoliberalismo. Se sataniza al Islam, al tiempo que se exacerba
intencionadamente el racismo y la xenofobia. Y los medios de comunicación
y la información que se vierte promueven un ambiente belicista, dividiendo
al mundo en «buenos» y «malos». La oposición a la guerra es una parte
constitutiva de nuestra lucha.
5)
La situación de guerra continúa desestabilizando el Medio Oriente, dando
pretextos para la represión contra el pueblo palestino. Movilizarse
solidariamente con la gente del pueblo palestino y sus luchas por la
autodeterminación frente a la brutal ocupación promovida por el Estado
israelí es una de las tareas fundamentales del movimiento. Esto es vital
para la seguridad colectiva de todos los pueblos en la región.
6)
Otros hechos confirman también la urgencia de nuestra lucha. En Argentina,
la crisis financiera y económica, fruto de la política de ajuste
estructural del FMI, y una deuda creciente han generado una crisis social
y política. Esta crisis provocó protestas espontáneas entre las clases
trabajadoras y medias -contestada con represión que provocó numerosas
muertes-, caídas de gobiernos y nuevas alianzas entre diferentes grupos
sociales. Con la fuerza de los «cacerolazos», piquetes y movilizaciones
populares, el pueblo exigió la satisfacción de sus demandas por trabajo y
condiciones de vida apropiadas.
Repudiamos la criminalizacion de los luchadores sociales en Argentina y
los ataques a las libertades democráticas. Repudiamos el chantaje de las
multinacionales, apoyadas por los gobiernos de los países ricos, que
buscan mantener sus exorbitantes ganancias.
7)
La quiebra de la transnacional Enron ejemplifica la bancarrota de la
economía de casino y la corrupción de empresarios y políticos, dejando a
los y las trabajadoras sin empleo ni pensiones. Esta transnacional operaba
con empresas fantasmas y fraudulentas en los países en desarrollo y sus
proyectos expulsaron a pueblos enteros de sus tierras y promovieron la
privatización de la electricidad y del agua.
8)
El gobierno de los Estados Unidos, en su afán de proteger los intereses de
sus grandes empresas, se negó con arrogancia a respetar los acuerdos de
Kyoto sobre calentamiento global, los Tratados Antimisiles y
Antibalísticos, la Convención sobre la Biodiversidad, la Conferencia de la
ONU contra el racismo y la intolerancia, la propuesta de reducir las armas
pequeñas y otros tratados internacionales que demuestran una vez más que
el uní lateralismo de los Estados Unidos subvierte los esfuerzos de
encontrar soluciones multilaterales a problemas globales.
9)
En Génova, el G-8 falló completamente en su tarea auto asignada de un
gobierno global. Ante la resistencia y la masiva movilización popular, se
respondió con violencia y represión, denunciando como criminales a quienes
se atrevieron a protestar. No obstante, no han logrado amedrentar a
nuestro movimiento.
10) Y todo ello se da en un contexto de recesión mundial. El modelo
económico neoliberal está destruyendo crecientemente los derechos y
condiciones de vida de los pueblos. Empleando cualquier método para
proteger el valor de sus acciones, las transnacionales realizan despidos
masivos, reducen salarios y cierran empresas, exprimiendo hasta la última
gota de sangre de las y los trabajadores. Los gobiernos enfrentados a la
crisis económica responden con privatizaciones, recorte de gastos sociales
y reducción de derechos laborales. Esta recesión muestra la mentira del
neoliberalismo y sus promesas de crecimiento y prosperidad.
11) El movimiento global por la justicia social y la solidaridad se
enfrenta a enormes retos: su lucha por paz y los derechos sociales implica
superar la pobreza, la discriminación, la dominación y obliga a trabajar
por una sociedad sustentable.
Los movimientos sociales condenamos la militarización de la resolución de
conflictos, la proliferación de guerras de baja intensidad, así como las
operaciones militares planteadas en el Plan Colombia como parte de la
Iniciativa Regional Andina, el Plan Puebla Panamá, el tráfico de armas y
el incremento de los gastos militares. Los bloqueos económicos contra
pueblos y naciones, en particular contra Cuba pero también Irak y otros
países y la creciente represión contra sindicatos, movimientos sociales y
activistas.
Apoyamos la lucha sindical de las y los trabajadores formales e informales
y a los sindicatos comprometidos en la lucha por la defensa de unas
condiciones dignas de trabajo y de vida, los derechos genuinos de
organización, huelga, y el derecho a negociar contratos colectivos en los
distintos niveles para lograr equidad en los sueldos y condiciones de
trabajo entre mujeres y hombres. Rechazamos la esclavitud y la explotación
de los niños. Apoyamos sus luchas en contra de la flexibilización,
subcontratación y despidos, y demandamos nuevos derechos internacionales
que regulen el empleo de las compañías transnacionales y sus empresas
asociadas, en particular, el derecho de sindicalizarse y disponer de
contratos colectivos de trabajo. Apoyamos también la lucha de los
campesinos y movimientos sociales por los derechos a condiciones de vida
correctas y el control de las selvas, tierras y agua.
12) La política neoliberal nos empuja a una mayor pobreza e inseguridad.
Pobreza e inseguridad que genera tráfico y explotación de mujeres y niños,
que condenamos enérgicamente y empuja a millones de seres humanos a la
emigración, viendo negadas su dignidad, libertad, derechos y legalidad,
por lo que demandamos el derecho al libre movimiento, a la integridad
física y a un estatus legal en los países de trabajo. Defendemos los
derechos de los pueblos indígenas y el cumplimiento del Convenio 169 de la
OIT y su inclusión en las leyes de los respectivos países, así como su
aplicación.
13) Los países del Sur han pagado muchas veces la deuda externa. Una deuda
ilegítima, injusta y fraudulenta, que funciona como un instrumento de
dominación, privando a las personas de sus derechos humanos fundamentales
y con la única meta de aumentar la usura internacional. Exigimos su
cancelación incondicional, así como la reparación de las deudas
históricas, sociales y ecológicas. Los países que exigen el pago de la
deuda están implicados en la explotación de los recursos naturales y del
conocimiento tradicional de los pueblos del Sur.
14) Agua, tierra, alimentos, bosques, semillas, culturas y las identidades
de los pueblos son patrimonio de la humanidad para la presente y las
futuras generaciones. En este sentido, es fundamental preservar la
biodiversidad. Los pueblos tienen el derecho a alimentos sanos y
permanentes sin organismos genéticamente modificados. La soberanía
alimentaría en el ámbito nacional, regional y local es un derecho humano
básico y para lograrlo es clave una reforma agraria democrática y que
garantice el acceso de las campesinas y los campesinos a la tierra.
15) La cumbre de Doha confirmó la ilegitimidad de la OMC. La supuesta
«Agenda de Desarrollo», sólo defiende intereses transnacionales. Mediante
una nueva Ronda de negociaciones, esta institución avanza en su objetivo
de convertir todo en mercancía. Para nosotras y nosotros, los alimentos,
los servicios públicos, la agricultura, la salud, la educación y los genes
no deben ser tratados como meras mercancías, y las patentes no deben ser
utilizadas como arma contra los países pobres y los pueblos. Rechazamos
cualquier tipo de comercio y patentes sobre la vida.
La
OMC perpetúa esta agenda, a nivel planetario, mediante tratados de libre
comercio regional y acuerdos sobre inversiones. Mediante la organización
de protestas, amplias manifestaciones y plebiscitos contra el ALCA, los
pueblos denunciamos estos acuerdos como una recolonización de la región y
la destrucción de los derechos y valores fundamentales sociales,
económicos, culturales y ambientales.
16) Llamamos a reforzar nuestra alianza mediante el impulso de
movilizaciones y acciones comunes por la justicia social, el respeto de
los derechos y libertades, la calidad de vida, la equidad, el respeto y la
paz. Por ello, luchamos:
Por el derecho a conocer y criticar las decisiones que tomen sus
propios gobiernos, sobre todo, con relación a instituciones
internacionales y porque asuman la responsabilidad que tienen de rendir
cuentas frente a sus pueblos. Mientras que reforzamos la democracia
electoral y participativa en todo el mundo, enfatizamos la necesidad de
democratizar los Estados y las sociedades y la lucha contra las
dictaduras.
Por la abolición de la deuda externa, exigiendo medidas
reparadoras.
Contra las actividades especulativas, exigiendo la creación de
impuestos específicos, como la Tasa Tobin, sobre el capital especulativo y
la supresión de los paraísos fiscales. Por el derecho humano a la
comunicación.
Por los derechos de las mujeres contra la violencia, la pobreza
y la explotación.
Contra la guerra y el militarismo, contra las bases militares
extranjeras y las intervenciones, así como la escalada sistemática de la
violencia. Privilegiamos el diálogo, la negociación y la resolución no
violenta de los conflictos. Exigimos el derecho de todos los pueblos a una
mediación internacional con la participación de instancias independientes
de la sociedad civil.
Por el derecho de las y los jóvenes de acceder a la autonomía
social y su derecho a una educación pública y gratuita y la abolición del
servicio militar obligatorio.
Por la autodeterminación de los pueblos, y en especial de los
pueblos indígenas.
Apoyaremos e impulsaremos la realización de foros sociales continentales
en el año 2002. Sólo la lucha de los pueblos puede lograr conquistas
concretas.
Acciones
Año 2002
•
Septiembre: Johannesburgo (Sudáfrica). Río+10.
•
Septiembre: Cumbre Asia/Europa en Copenague, Dinamarca.
•
7 de octubre: Día de los y las Sin Techo.
• 11 de octubre: Lanzamiento
del Foro Social Colombia. Universidad
Nacional, Bogotà
•
Octubre : Foro Social Continental en Ecuador: «Una nueva
integración es posible».
•
16 de octubre: Día Mundial de la Soberanía Alimentaría.
•
23-24 de noviembre: Foro Social Colombia.
• Noviembre: Segunda reunión Hemisférica contra el ALCA en La
Habana, Cuba.
• Noviembre-Diciembre: Conferencia Ministerial de la OMC en
México.
•
10-14 de diciembre: Semana Mundial por los Derechos Humanos.
•
Diciembre: Cumbre de los Jefes de Estado de Europa en Copenague,
Dinamarca.
Año 2003
•
Abril: Cumbre Presidencial sobre el ALCA en Buenos Aires.
•
Junio: Cumbre de la Unión Europea en Tesalonica, Grecia.
•
Junio: Cumbre del G7 en Francia. La OMC, el FMI y el Banco Mundial se
reunirán en alguna parte y en algún momento dado. Allí estaremos!
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