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EL FONDO DE LA
CRISIS
Los analistas mundiales coinciden en
señalar que los hechos del 11 de septiembre en Nueva York y Washington van
a precipitar una cadena de acontecimientos políticos, económicos y
militares que obligan a estudiar nuevos componentes de la situación
internacional. Nueva Gaceta rechaza el terrorismo como forma de lucha que,
por su naturaleza, está aislada de la movilización social amplia. Ello no
impide que rechacemos también lo que se ha denominado el terrorismo de
Estado, y defendamos la soberanía de las naciones débiles contra una
política de tierra arrasada, tal como lo anuncian las grandes potencias
militares, particularmente los Estados Unidos. En este sentido se
pronuncia Eduardo Galeano en el artículo que incluimos en la presente
edición. Las consecuencias económicas del ataque a las Torres Gemelas y al
Pentágono apenas comienzan a aflorar y la profundidad de las mismas
dependerá del grado de recesión que ya se anunciaba antes del 11 de
septiembre. Es posible, incluso, que al momento en que los lectores tengan
la revista en sus manos, se haya presentado el monumental ataque imperial
contra Afganistán que hoy se está preparando.
Después de esta aclaración,
presentamos el presente número, que, al momento de los hechos mencionados,
ya estaba en lo que en la técnica editorial se denomina preprensa.
El modelo neoliberal hace agua por
todos sus costados, empezando por países que el FMI y el BM ayer
presentaron como ejemplo a seguir. Jeffrey Sachs, autor de los planes
neoliberales más encomiados, hizo en Time un balance muy revelador, y
refiriéndose a Argentina dice: “Paradójicamente la actual crisis deriva de
las drásticas medidas que implantó hace una década el propio ministro de
Economía Domingo Cavallo para rescatar la economía del país”.
Hay sí que glosar al profesor Sachs.
Ante todo, en el capitalismo, y más ahora, las crisis no son una paradoja,
sino el resultado de un modelo que tanto en teoría como en la historia ha
demostrado ser incapaz de resolver los problemas sociales y económicos.
Paradójico, sí, es que se pretenda que Argentina o Colombia, después de
diez años de reformas que los ha sumido en la peor crisis, puedan
solucionarla aplicándoles las llamadas de «segunda generación», pues en
nuestro caso la reforma a las transferencias y al sistema pensional no van
a resolver los problemas y sí acentúan las dificultades de la población
como lo analiza Nueva Gaceta en el dossier de la presente edición.
Siguiendo con el balance de Sachs,
las drásticas medidas no son creación del ministro Cavallo sino
imposiciones de las entidades multilaterales como se describe en el
artículo de Gregory Palast sobre el ex Economista Jefe del Banco Mundial,
Joseph Stiglitz, que también publicamos. Pero que las medidas las asignen
esos organismos no significa que gobernantes como De la Rúa y Cavallo, o
en nuestro caso Pastrana y Santos, no sean responsables, pues sin su
decidida complicidad y observancia de los acuerdos con el FMI otra sería
la suerte de estos países; más aún, para cumplir las imposiciones, no se
paran en consideraciones como la inobservancia de la legislación y los
fallos de los jueces según lo señala el ex magistrado José Gregorio
Hernández en un artículo exclusivo para Nueva Gaceta.
Otro aspecto de la política
neoliberal es el aumento del grado en que los trabajadores contribuyen al
enriquecimiento del capital financiero, a través del empeoramiento de las
condiciones laborales, como lo afirma el ensayo de Kennet Foster que
insertamos.
En este contexto, nuestro país padece
una situación particular, agravada por el Plan Colombia, que se ha
convertido en forma de intromisión en nuestros asuntos, como lo muestra la
llegada a finales de agosto de un gran número de altos dignatarios de la
administración Bush que vinieron a imponer nuevas tareas al gobierno
colombiano. La Maestría en Estudios Latinoamericanos de la Universidad
Javeriana y el Centro de Estudios Nueva Gaceta realizaron en fecha
reciente un foro sobre el Plan donde se examinó el problema social de los
miles de pequeños cultivadores llevados por efecto de la apertura
económica a la siembra de cultivos ilícitos, y se denunciaron los mortales
resultados de las fumigaciones con glifosato aprobadas por los gobiernos
de Colombia y Estados Unidos. Incluimos una síntesis de lo allí tratado.
Los 150.000 manifestantes de Génova,
el 20 de julio, encarando a los dignatarios del G-8 en contra del
neoliberalismo, ponen en evidencia que las reformas no se tomaron para
rescatar las economías del Tercer Mundo. La requisitoria que incluimos del
Premio Nobel Pérez Esquivel contra De la Rúa, así lo demuestra. También
debemos recordar que las medidas de principios de los 90 en América Latina
tuvieron como una de sus metas la recuperación de Estados Unidos, país que
en aquellos años estaba en recesión. De ahí que la población mundial vea
en las reuniones de los organismos multilaterales o del G-8 el aumento de
las imposiciones a las naciones atrasadas para beneficio de las potencias,
en una especie de socialización mundial de las pérdidas.
Hace ciento treinta años los
gobiernos de Europa debieron enfrentar una revuelta obrera dirigida a
tomar el cielo por asalto, como fuera descrita la Comuna de París. Entre
el 18 de marzo y el 28 de mayo de 1871, los obreros franceses, con el
apoyo de los trabajadores europeos, mostraron al mundo la senda que debe
seguir la causa de los pobres. Conmemoramos ese aniversario con una
selección de dibujos evocativos de aquella gesta y una entrevista que dio
Carlos Marx al periodista R. Landor, en el verano 1871.
Por último, el mundo de las letras
sufrió la infausta noticia de la muerte del gran escritor brasileño Jorge
Amado, quien a través de su extensa obra logró mostrar diversas facetas de
ese país, como lo describen los artículos de los brasileños Ferreira
Gullar y Lygia Fagundes y los colombianos Darío Henao y Carlos Torres.
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