Bogotá, Septiembre de 2001 -Nº 3   ISSN  01246704


 

DE LA REDACCIÓN

        

EL FONDO DE LA CRISIS

Los analistas mundiales coinciden en señalar que los hechos del 11 de septiembre en Nueva York y Washington van a precipitar una cadena de acontecimientos políticos, económicos y militares que obligan a estudiar nuevos componentes de la situación internacional. Nueva Gaceta rechaza el terrorismo como forma de lucha que, por su naturaleza, está aislada de la movilización social amplia. Ello no impide que rechacemos también lo que se ha denominado el terrorismo de Estado, y defendamos la soberanía de las naciones débiles contra una política de tierra arrasada, tal como lo anuncian las grandes potencias militares, particularmente los Estados Unidos. En este sentido se pronuncia Eduardo Galeano en el artículo que incluimos en la presente edición. Las consecuencias económicas del ataque a las Torres Gemelas y al Pentágono apenas comienzan a aflorar y la profundidad de las mismas dependerá del grado de recesión que ya se anunciaba antes del 11 de septiembre. Es posible, incluso, que al momento en que los lectores tengan la revista en sus manos, se haya presentado el monumental ataque imperial contra Afganistán que hoy se está preparando.

Después de esta aclaración, presentamos el presente número, que, al momento de los hechos mencionados, ya estaba en lo que en la técnica editorial se denomina preprensa.

El modelo neoliberal hace agua por todos sus costados, empezando por países que el FMI y el BM ayer presentaron como ejemplo a seguir. Jeffrey Sachs, autor de los planes neoliberales más encomiados, hizo en Time un balance muy revelador, y refiriéndose a Argentina dice: “Paradójicamente la actual crisis deriva de las drásticas medidas que implantó hace una década el propio ministro de Economía Domingo Cavallo para rescatar la economía del país”.

Hay sí que glosar al profesor Sachs. Ante todo, en el capitalismo, y más ahora, las crisis no son una paradoja, sino el resultado de un modelo que tanto en teoría como en la historia ha demostrado ser incapaz de resolver los problemas sociales y económicos. Paradójico, sí, es que se pretenda que Argentina o Colombia, después de diez años de reformas que los ha sumido en la peor crisis, puedan solucionarla aplicándoles las llamadas de «segunda generación», pues en nuestro caso la reforma a las transferencias y al sistema pensional no van a resolver los problemas y sí acentúan las dificultades de la población como lo analiza Nueva Gaceta en el dossier de la presente edición.

Siguiendo con el balance de Sachs, las drásticas medidas no son creación del ministro Cavallo sino imposiciones de las entidades multilaterales como se describe en el artículo de Gregory Palast sobre el ex Economista Jefe del Banco Mundial, Joseph Stiglitz, que también publicamos. Pero que las medidas las asignen esos organismos no significa que gobernantes como De la Rúa y Cavallo, o en nuestro caso Pastrana y Santos, no sean responsables, pues sin su decidida complicidad y observancia de los acuerdos con el FMI otra sería la suerte de estos países; más aún, para cumplir las imposiciones, no se paran en consideraciones como la inobservancia de la legislación y los fallos de los jueces según lo señala el ex magistrado José Gregorio Hernández en un artículo exclusivo para Nueva Gaceta.

Otro aspecto de la política neoliberal es el aumento del grado en que los trabajadores contribuyen al enriquecimiento del capital financiero, a través del empeoramiento de las condiciones laborales, como lo afirma el ensayo de Kennet Foster que insertamos.

En este contexto, nuestro país padece una situación particular, agravada por el Plan Colombia, que se ha convertido en forma de intromisión en nuestros asuntos, como lo muestra la llegada a finales de agosto de un gran número de altos dignatarios de la administración Bush que vinieron a imponer nuevas tareas al gobierno colombiano. La Maestría en Estudios Latinoamericanos de la Universidad Javeriana y el Centro de Estudios Nueva Gaceta realizaron en fecha reciente un foro sobre el Plan donde se examinó el problema social de los miles de pequeños cultivadores llevados por efecto de la apertura económica a la siembra de cultivos ilícitos, y se denunciaron los mortales resultados de las fumigaciones con glifosato aprobadas por los gobiernos de Colombia y Estados Unidos. Incluimos una síntesis de lo allí tratado.

Los 150.000 manifestantes de Génova, el 20 de julio, encarando a los dignatarios del G-8 en contra del neoliberalismo, ponen en evidencia que las reformas no se tomaron para rescatar las economías del Tercer Mundo. La requisitoria que incluimos del Premio Nobel Pérez Esquivel contra De la Rúa, así lo demuestra. También debemos recordar que las medidas de principios de los 90 en América Latina tuvieron como una de sus metas la recuperación de Estados Unidos, país que en aquellos años estaba en recesión. De ahí que la población mundial vea en las reuniones de los organismos multilaterales o del G-8 el aumento de las imposiciones a las naciones atrasadas para beneficio de las potencias, en una especie de socialización mundial de las pérdidas.

Hace ciento treinta años los gobiernos de Europa debieron enfrentar una revuelta obrera dirigida a tomar el cielo por asalto, como fuera descrita la Comuna de París. Entre el 18 de marzo y el 28 de mayo de 1871, los obreros franceses, con el apoyo de los trabajadores europeos, mostraron al mundo la senda que debe seguir la causa de los pobres. Conmemoramos ese aniversario con una selección de dibujos evocativos de aquella gesta y una entrevista que dio Carlos Marx al periodista R. Landor, en el verano 1871.

Por último, el mundo de las letras sufrió la infausta noticia de la muerte del gran escritor brasileño Jorge Amado, quien a través de su extensa obra logró mostrar diversas facetas de ese país, como lo describen los artículos de los brasileños Ferreira Gullar y Lygia Fagundes y los colombianos Darío Henao y Carlos Torres.

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