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editorial
╔De
la redacción╗
╚Tiempos
de guerra, anexión y macartismo╝
Hace cincuenta
años el genial Charles Chaplin vivía el último capítulo de la tragicomedia
que terminaría con la prohibición de volver a pisar tierra estadounidense
como resultado de la cacería de brujas emprendida por el gobierno de ese
país contra la intelectualidad democrática.
Al papel heroico
de la Unión Soviética durante la Segunda Guerra Mundial en la derrota de
Hitler, se sumaban los muchos hechos que habían convertido a la tierra de
Lenin en faro de la humanidad, logrando así atraer la atención de figuras
mundiales como Einstein y el mismo Chaplin.
Estados Unidos
se irguió como la potencia triunfadora al finalizar la Guerra, pero temía
que las masas proletarias de todo el planeta aspiraran a un mundo
gobernado por ellas. Y la crítica demoledora hecha por Chaplin a través de
sus películas a la sociedad regida por el capital, servía de aliciente
para enfrentar al nuevo imperio.
Por estas
consideraciones dedicamos el dossier de NG a la figura de Chaplin,
mediante un recorrido que incluye un reportaje que le hicieron a comienzos
de los años cuarenta y artículos de críticos de cine, todo ello enmarcado
en un recuento histórico del hombre y de su época. Pero además porque hoy,
cincuenta años después del inicio del macartismo en Estados Unidos, la
persecución contra el creador de Tiempos Modernos y El Gran Dictador –y
otras películas patrimonio de la humanidad– adquiere una actualidad
preocupante dada la estrategia de la Casa Blanca para imponer su
hegemonismo.
Para comprender
la manera como Estados Unidos pretende afianzar su predominio mundial, el
caso Irak es suficientemente explícito. A pesar del rechazo y la oposición
de la casi totalidad de países y de miles de millones de personas,
Washington puso en marcha la máquina de guerra más horrenda de que se
tenga registro en los anales de la historia para invadir a Irak. La forma
ominosa como se llevó a cabo el ataque pone de presente cómo será el
comportamiento de la superpotencia de ahora en adelante. Y el anuncio de
que se designará como gobernante a un militar norteamericano alerta sobre
los nuevos métodos del imperialismo para dominar.
Por lo demás,
quedó demostrado que, pese a los esfuerzos de Estados Unidos por probar lo
contrario, Irak no tenía ningún tipo de armas que pudieran poner en
peligro al planeta, tal como lo señaló la mayoría del Consejo de Seguridad
de la ONU, organismo cuyo poder fue arrasado por los voceros de la nueva
teoría imperial del “ataque preventivo”.
Hay una
inocultable e inatajable marea de oposición a la política de Bush. Basta
ver las gigantescas movilizaciones en las principales ciudades de los
cinco continentes. Como respuesta, Washington ha acelerado su tenebrosa
marcha en el recorte de las libertades civiles en su propia sociedad.
Escudándose en el atentado del 11 de septiembre, expidió la USA Patriot
Act y ahora se alista a promulgar la segunda parte de esa ley, de cuyo
contenido se ocupa uno de los artículos de la sección internacional de NG,
que también incluye otros materiales valiosos: una entrevista –hecha por
nuestro corresponsal en Nueva York–, al coordinador de uno de los grupos
que han surgido en Norteamérica contra la intervención, y voces de
distintos personajes del mundo expresando su rechazo al atropello contra
Irak.
El mundo
unipolar que ha venido consolidándose en los tres últimos lustros muestra
sus peores facetas. América Latina corre como nunca el peligro de ser
sencillamente anexionada a Estados Unidos a través del Alca o de cualquier
otro acuerdo bilateral que imponga a cada país del subcontinente. Como se
analiza en extenso artículo en este número, la propuesta de Bush
trasciende con mucho el campo simplemente comercial –de por sí bastante
nefasto para nuestra débil industria– pues sus imposiciones sobre
propiedad intelectual, producción agrícola o inversión extranjera
convertirán a los países del Sur del río Bravo en un simple apéndice de la
portentosa economía del Norte. El Alca, más la asfixiante intervención del
FMI, llevarán al colapso definitivo de estas economías. El caso de los
productores de medicamentos genéricos, quienes ya han sufrido los embates
del “libre-comercio”, es expuesto en entrevista realizada al doctor Germán
Holguín.
En Colombia se
viene ajustando la economía a los planes de Washington desde las medidas
aperturistas de César Gaviria, la carga impositiva que se agravó con la
última reforma tributaria, y las reformas laborales, a todo lo cual hay
que sumarle el Referendo de Álvaro Uribe. Asunto esencial del mismo es su
faceta hacendística de recorte al gasto, congelación de salarios,
reducción del Estado y privatización del control fiscal. El resultado de
estas políticas en el campo social y cultural es evidente. NG presenta un
artículo donde se analiza el problema educativo, otro sobre la disolución
de la Orquesta Sinfónica y una entrevista –que permite conocer los
nefastos efectos del neoliberalismo en el Caribe colombiano– hecha al
director del Observatorio del Caribe, importante entidad investigativa a
punto de cerrarse por la misma razón fiscalista.
Al igual que en
el terreno económico, en el político el gobierno colombiano sigue los
pasos de Bush. Es el único presidente latinoamericano que sin reticencias
respaldó con entusiasmo servil el ataque a Irak y hasta invitó al
mandatario de Estados Unidos a que, de vuelta de Irak, sus tropas vengan a
Colombia. Con el mismo argumento de perseguir al terrorismo, están siendo
conculcadas a diario las escasas garantías democráticas que quedan en
nuestro territorio.
Una de las
expresiones básicas de la democracia burguesa, el Congreso de la
República, está en la mira, también por cuenta del Referendo. Bajo el
sofisma de que los males del país se derivan de la corrupción de las
cámaras, se pretende reducirlas, pero además modificar las normas
electorales de manera tal que los grupos de oposición, hoy minoritarios,
no tengan posibilidad de conseguir escaños en el nuevo Congreso que
necesita Uribe, dócil y pequeño. Por el contenido antide-mocrático y
neoliberal del Refe-rendo, Nueva Gaceta se une a la mayoritaria corriente
abstencionista que ha surgido en el país.
Finalmente,
dentro de las muchas expresiones de inconformidad que han surgido en el
país, vale la pena destacar la fundación del Partido del Trabajo de
Colombia (moirista), sobre cuyos planteamientos nos habló su Secretario
General, Marcelo Torres.
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