Nueva Gaceta  

Regresar al inicio


 

Bogotà, Abril - junio de 2003 -Nº 6   ISSN 01246704


                                                                      

editorial

 

 

 

 

De la redacción

 


 

Tiempos de guerra, anexión y macartismo

 

Hace cincuenta años el genial Charles Chaplin vivía el último capítulo de la tragicomedia que terminaría con la prohibición de volver a pisar tierra estadounidense como resultado de la cacería de brujas emprendida por el gobierno de ese país contra la intelectualidad democrática.

Al papel heroico de la Unión Soviética durante la Segunda Guerra Mundial en la derrota de Hitler, se sumaban los muchos hechos que habían convertido a la tierra de Lenin en faro de la humanidad, logrando así atraer la atención de figuras mundiales como Einstein y el mismo Chaplin.

Estados Unidos se irguió como la potencia triunfadora al finalizar la Guerra, pero temía que las masas proletarias de todo el planeta aspiraran a un mundo gobernado por ellas. Y la crítica demoledora hecha por Chaplin a través de sus películas a la sociedad regida por el capital, servía de aliciente para enfrentar al nuevo imperio.

Por estas consideraciones dedicamos el dossier de NG a la figura de Chaplin, mediante un recorrido que incluye un reportaje que le hicieron a comienzos de los años cuarenta y artículos de críticos de cine, todo ello enmarcado en un recuento histórico del hombre y de su época. Pero además porque hoy, cincuenta años después del inicio del macartismo en Estados Unidos, la persecución contra el creador de Tiempos Modernos y El Gran Dictador –y otras películas patrimonio de la humanidad– adquiere una actualidad preocupante dada la estrategia de la Casa Blanca para imponer su hegemonismo.

Para comprender la manera como Estados Unidos pretende afianzar su predominio mundial, el caso Irak es suficientemente explícito. A pesar del rechazo y la oposición de la casi totalidad de países y de miles de millones de personas, Washington puso en marcha la máquina de guerra más horrenda de que se tenga registro en los anales de la historia para invadir a Irak. La forma ominosa como se llevó a cabo el ataque pone de presente cómo será el comportamiento de la superpotencia de ahora en adelante. Y el anuncio de que se designará como gobernante a un militar norteamericano alerta sobre los nuevos métodos del imperialismo para dominar.

Por lo demás, quedó demostrado que, pese a los esfuerzos de Estados Unidos por probar lo contrario, Irak no tenía ningún tipo de armas que pudieran poner en peligro al planeta, tal como lo señaló la mayoría del Consejo de Seguridad de la ONU, organismo cuyo poder fue arrasado por los voceros de la nueva teoría imperial del “ataque preventivo”.

Hay una inocultable e inatajable marea de oposición a la política de Bush. Basta ver las gigantescas movilizaciones en las principales ciudades de los cinco continentes. Como respuesta, Washington ha acelerado su tenebrosa marcha en el recorte de las libertades civiles en su propia sociedad. Escudándose en el atentado del 11 de septiembre, expidió la USA Patriot Act y ahora se alista a promulgar la segunda parte de esa ley, de cuyo contenido se ocupa uno de los artículos de la sección internacional de NG, que también incluye otros materiales valiosos: una entrevista –hecha por nuestro corresponsal en Nueva York–, al coordinador de uno de los grupos que han surgido en Norteamérica contra la intervención, y voces de distintos personajes del mundo expresando su rechazo al atropello contra Irak.

El mundo unipolar que ha venido consolidándose en los tres últimos lustros muestra sus peores facetas. América Latina corre como nunca el peligro de ser sencillamente anexionada a Estados Unidos a través del Alca o de cualquier otro acuerdo bilateral que imponga a cada país del subcontinente. Como se analiza en extenso artículo en este número, la propuesta de Bush trasciende con mucho el campo simplemente comercial –de por sí bastante nefasto para nuestra débil industria– pues sus imposiciones sobre propiedad intelectual, producción agrícola o inversión extranjera convertirán a los países del Sur del río Bravo en un simple apéndice de la portentosa economía del Norte. El Alca, más la asfixiante intervención del FMI, llevarán al colapso definitivo de estas economías. El caso de los productores de medicamentos genéricos, quienes ya han sufrido los embates del “libre-comercio”, es expuesto en entrevista realizada al doctor Germán Holguín.

En Colombia se viene ajustando la economía a los planes de Washington desde las medidas aperturistas de César Gaviria, la carga impositiva que se agravó con la última reforma tributaria, y las reformas laborales, a todo lo cual hay que sumarle el Referendo de Álvaro Uribe. Asunto esencial del mismo es su faceta hacendística de recorte al gasto, congelación de salarios, reducción del Estado y privatización del control fiscal. El resultado de estas políticas en el campo social y cultural es evidente. NG presenta un artículo donde se analiza el problema educativo, otro sobre la disolución de la Orquesta Sinfónica y una entrevista –que permite conocer los nefastos efectos del neoliberalismo en el Caribe colombiano– hecha al director del Observatorio del Caribe, importante entidad investigativa a punto de cerrarse por la misma razón fiscalista.

Al igual que en el terreno económico, en el político el gobierno colombiano sigue los pasos de Bush. Es el único presidente latinoamericano que sin reticencias respaldó con entusiasmo servil el ataque a Irak y hasta invitó al mandatario de Estados Unidos a que, de vuelta de Irak, sus tropas vengan a Colombia. Con el mismo argumento de perseguir al terrorismo, están siendo conculcadas a diario las escasas garantías democráticas que quedan en nuestro territorio.

Una de las expresiones básicas de la democracia burguesa, el Congreso de la República, está en la mira, también por cuenta del Referendo. Bajo el sofisma de que los males del país se derivan de la corrupción de las cámaras, se pretende reducirlas, pero además modificar las normas electorales de manera tal que los grupos de oposición, hoy minoritarios, no tengan posibilidad de conseguir escaños en el nuevo Congreso que necesita Uribe, dócil y pequeño. Por el contenido antide-mocrático y neoliberal del Refe-rendo, Nueva Gaceta se une a la mayoritaria corriente abstencionista que ha surgido en el país.

Finalmente, dentro de las muchas expresiones de inconformidad que han surgido en el país, vale la pena destacar la fundación del Partido del Trabajo de Colombia (moirista), sobre cuyos planteamientos nos habló su Secretario General, Marcelo Torres.

Regresar