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La fumigación
aspectos
bioéticos
de cultivos ilícitos
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Jaime
Escobar Triana M.D.
Los cultivos así llamados ilícitos
son una creación no natural, ya que ninguna planta como ser viviente puede
ser considerada como maleza o como ilícita. Sólo el uso que pueda hacerse
de sus principios activos es lo ilícito. Su consideración como ilícitos
surgió en 1961 cuando en la ONU se estudió la utilización de sustancias
psicoactivas generadas especialmente por la marihuana, la coca y la
adormidera o amapola, y la necesidad de combatir su consumo. A partir de
entonces se han implementado medidas diversas para destruirlos o
controlarlos con diferentes métodos químicos, biológicos o militares.
A pesar de la fumigación aérea con
aspersión de productos tóxicos, el cultivo de coca en Colombia se ha
triplicado desde que comenzaron las fumigaciones, lo que pone en evidencia
la futilidad de dicha práctica. De otra parte, la fumigación con
sustancias como el glifosato causa daños en la biodiversidad,
contaminación de los suelos y las aguas, deforestación, problemas de salud
y migraciones de la población. Las consecuencias a mediano y largo plazo
están por verse, pues no existen estudios científicos o epidemiológicos
serios sobre su impacto para la Amazonía y la biosfera.
Las situaciones creadas plantean
reflexiones bioéticas sobre la vida en general y la vida humana en
particular, preocupaciones relacionadas con la irrupción de agentes
destructores de ecosistemas que afectan el entramado de la vida como
sistema de interrelaciones necesarias para todos los vivientes, incluyendo
la vida humana.
Antecedentes de los cultivos ilícitos
en Colombia
Un alto porcentaje del territorio
colombiano está cubierto por selvas húmedas tropicales, con ecosistemas
caracterizados por su exuberancia, diversidad y complejidad; los suelos en
que se sustenta esta biodiversidad son, sin embargo, pobres y frágiles;
los organismos se mantienen por una vasta relación de interdependencias y
asociaciones muy lábiles a cualquier alteración, por pequeña que sea, y
que lleva a cambios bruscos, siguiendo la complejidad de los sistemas
dinámicos autoorganizados1.
La preocupación mundial por el
consumo de sustancias psicoactivas motivó la realización de La Convención
Única de Estupefacientes de Naciones Unidas, firmada en 1961, que
categoriza muchas plantas que contienen sustancias psicoactivas como
ilegales. Es la base legal multilateral que se usa como referencia para
políticas de erradicación. En la «lista 1», tanto la cocaína como la hoja
de coca están prohibidas. Se dieron dos excepciones en relación con esta
última: el uso de la hoja de coca es práctica antigua de los indígenas
para el consumo tradicional y cultural de Perú y Bolivia. La otra
excepción específica (art.No.27) para la compañía Coca Cola, que usa la
coca como aromatizante2.
Posteriormente, en 1988 en Viena, La
Convención de Naciones Unidas contra el tráfico de Sustancias Narcóticas y
Psicotrópicas, obligó a todas las partes a «tomar medidas apropiadas para
impedir el cultivo ilícito y erradicar las plantas que contienen
sustancias narcóticas psicotrópicas, como la adormidera, el arbusto de
coca y la planta cannabis que se cultiven en sus territorios».
La convención no especifica métodos
de erradicación para los cultivos ilícitos y se refiere a la ONU como
facilitador en la investigación herbicida y biológica. En el artículo 14
incluye lo siguiente: «las medidas adoptadas deberán respetar los derechos
humanos fundamentales y tener en cuenta los usos tradicionales lícitos, en
donde hay evidencia histórica de tal uso, así como la protección del medio
ambiente»3 .
Erradicación de cultivos en Colombia
Por la década de los años setenta,
Colombia tenía una larga aunque muy limitada tradición cocalera, pues era
superior la de cultivos de marihuana. Sin embargo, las ganancias de la
cocaína superaron gradualmente las de esta última, motivando su cultivo y
producción4.
En la actualidad Colombia tiene más
de 120.000 hectáreas cultivadas en coca, entre 7.000 y 8.000 hectáreas en
amapola, al tiempo que se produjo la reaparición después de 1993 de una
superficie de entre 6.000 y 8.000 hectáreas de cultivos de marihuana. Todo
lo anterior muestra la inutilidad de los métodos de erradicación,
especialmente de las fumigaciones aéreas con productos químicos5 .
Métodos de erradicación
La erradicación de cultivos se basa
en la propuesta de disminuir la oferta en el mercado6. El establecimiento
de cultivos obedece a la lógica del mercado, a la relación directa entre
oferta y demanda. Por el hecho de ser un «cultivo ilícito» y por la
dificultad de acceder a las drogas, los precios se elevan y esto conlleva
al incremento de los cultivos.
El método escogido para esa
erradicación fue la fumigación aérea, a partir de 1988. Diez años después,
por unanimidad, la Asamblea de Naciones Unidas, aprobó el Plan de
cooperación internacional para la erradicación de «cultivos ilícitos»,
adicionándole el desarrollo alternativo. Con esta nueva estrategia, los
Estados se comprometieron en su aplicación, fijándose metas para los años
2003 y 2008 y así reducir o eliminar el problema de las drogas en el
mundo.
Fumigaciones con glifosato
Las presiones para que Colombia
fumigara los cultivos de marihuana con un herbicida nuevo, el glifosato,
comercialmente RoundUp (Monsanto), venían desde antes de 1981. Se
mencionaba este producto como menos tóxico que el Paraquat que ya había
sido usado en la Sierra Nevada de Santa Marta hasta 1984.
El herbicida glifosato pertenece al
grupo de los organofosforados, considerado en Colombia con categoría
toxicológica grado III, moderadamente tóxico, se promociona como herbicida
«suave» porque supuestamente se descompone rápidamente. Sin embargo, en
1997 Monsanto fue obligado a retirar los términos «biodegradable» y
«seguro para el medio ambiente» de los anuncios de glifosato7.
El herbicida RoundUp afecta o mata
otras plantas como el banano, la yuca, el maíz, el cacao, el papayo y su
ingestión con los alimentos o aguas contaminadas puede producir trastornos
de salud como vómito, diarrea, náusea, y cefalea, de acuerdo con los
campesinos e indígenas. Los efectos tóxicos a largo plazo se desconocen
todavía.
Mezclas del glifosato y surfactantes
Para hacer más efectiva la acción del
glifosato se adicionan aditivos como el Cosmo-flux 411F y Cosmo-IN-D. Un
promedio de 2.5 litros/hectárea, del ingrediente activo glifosato, es
suficiente para destruir cultivos de marihuana y adormidera. Pero
recomiendan una solución de 10.41 litros por hectárea para la coca debido
a su mayor resistencia8. Junto al glifosato el RoundUp contiene sustancias
«inertes» no determinadas en la etiqueta, e incluye el surfactante
Polioxietil amina (POE-polyoxi ethilamina) que aumenta en las hojas de la
planta la absorción del ingrediente activo. La fórmula exacta mantiene el
secreto comercial.
La N-fosfonametil glicina lleva
compuestos nitrogenados al suelo y por acción bacteriana se convierten en
nitratos y nitritos. Al ingerirse el agua con altos contenidos de estas
sustancias puede producir metahemoglobinemia en niños. Además, cuando las
aminas secundarias entran en contacto con nitritos en el estómago pueden
formarse nitrosaminas cancerígenas. En poblaciones con elevado índice de
cáncer gástrico se ha encontrado un alto consumo de nitratos y /o nitritos
en la dieta9.
Resultados de las fumigaciones
La fumigación aérea es parte de la
estrategia de «reducción de la oferta de drogas» , la cual no ha
funcionado en Colombia puesto que la producción de coca aumentó tres veces
en los últimos diez años. Según la Dirección Nacional de Estupefacientes y
la Policía Nacional, para 1999 existían más de 103.500 hectáreas de
cultivos de coca en las distintas regiones del país. De acuerdo con el
Departamento de Estado norteamericano, ese mismo año ascendía a 122.500
hectáreas. Las hectáreas sembradas de amapola se calculan en 6.500 y de
marihuana 2.00010.
Una de las consecuencias desastrosas
de las fumigaciones aéreas ha sido para la biodiversidad11 no solo por el
efecto del herbicida sino por el desplazamiento de los cultivos –o efecto
bomba– a nuevas zonas y la pérdida de los suelos. El efecto sobre el medio
ambiente está contribuyendo a transformar y destruir un ecosistema
estratégico muy importante para la biosfera. Se presenta una triple
deforestación: siembra, fumigación y nueva siembra en otro sitio. La selva
no se recupera y el proceso de degradación fuerte de los suelos aleja más
la posibilidad de recuperación. Al desaparecer zonas de bosques se altera
la cadena trófica y disminuyen los hábitats naturales, se disminuye el
germoplasma, de importancia inequívoca en los procesos de descomposición
del ciclo de nutrientes, base de los diferentes ecosistemas12.
En los aspectos de la salud, las
referencias de las casas productoras se dan sobre la toxicidad aguda,
dosis letal (DL50) y concentración letal (CL50) pero no sobre los efectos
tóxicos crónicos. Se han relacionado efectos con el cáncer13, alteraciones
genéticas, desórdenes del sistema nervioso central, entre otros, pero los
estudios son limitados. Si bien no existen pruebas contundentes sobre la
peligrosidad del glifosato, tampoco las hay sobre su inocuidad14.
Bioética y ciencias de la vida
La bioética como ética por la vida es
abarcadora de todas las éticas. Los problemas que surgen por las acciones
humanas se relacionan con cuestiones morales y, muy especialmente, con el
uso de las tecnologías en la sociedad contemporánea, como se da cada vez
más en la era de la tecnociencia en que vivimos.
La pregunta planteada por Erwin
Schrödinger ¿Qué es la vida?, título de su obra publicada en 1944, fue el
inicio de una preocupación y cuestionamiento acerca de algo tan
fundamental como lo es nuestra existencia y el cómo se da la vida y las
relaciones entre la física (entropía) y la filosofía en la relación del
orden termodinámico y la complejidad biológica. Para Schrödinger, todo
acontecimiento o proceso que suceda en la naturaleza aumenta la entropía
de aquella parte del mundo donde ocurre. « Por lo tanto, un organismo vivo
aumentará continuamente su entropía o, como también puede decirse, produce
entropía positiva y por ello tiende a aproximarse al peligroso estado de
entropía máxima que es la muerte. Se mantiene vivo extrayendo
continuamente entropía negativa de su medio ambiente»15.
Sistemas vivos
Los organismos son sistemas abiertos
al intercambio de energía y materia con su entorno, no están separados de
su medio ambiente. Por lo tanto, están sujetos a las fluctuaciones de
energía que actúan sobre su equilibrio interno generando inestabilidad, de
lo que resultan cambios impredecibles, no sujetos a la causalidad
lineal16.
Los sistemas vivos son sistemas
abiertos que operan fuera del equilibrio y este es sólo una forma dinámica
que se da por procesos de regulación y autorregulación17. Fue
Bertalanffy18, quien con su teoría general de sistemas, impulsó el
pensamiento sistémico como un gran movimiento científico que llevó a las
metodologías de ingeniería de sistemas, análisis de sistemas, etc. Los
organismos vivos son sistemas abiertos que no pueden describirse por la
termodinámica clásica y para mantenerse vivos requieren alimentarse de un
flujo continuo de materia y energía que toman de su entorno. Según Bertalanffy, la entropía o desorden (disipación de energía en forma de
calor y fricción) puede decrecer en los sistemas abiertos y, por tanto, la
segunda ley de la termodinámica puede no tener aquí aplicación19.
En el cambio de un modelo
antropocéntrico al modelo biocéntrico se revelan valores que no son
exclusivos ni prioritariamente humanos20. Y su racionalidad son las
ciencias de la vida o ciencias de la complejidad que deben incluir a los
derechos humanos y a la bioética21.
La bioética con finalidad práctica,
debe velar por la supervivencia del mundo viviente y relacionarla con la
naturaleza biológica, con el conocimiento real del mundo de la vida; debe
tratar los problemas morales que surgen por la acción humana sobre todos
los seres vivientes22. En este sentido, la acción de los científicos y en
general de los pueblos está comprometida con la contribución a la
protección del ecosistema, como una obligación hacia las generaciones
presentes y futuras, teniendo como propósito el aseguramiento de los
derechos de tercera generación.
De igual manera, hay que preservar la
diversidad cultural que se presenta desde hace miles de años, y en
especial lo relacionado con los pueblos indígenas; estas comunidades están
mejor relacionadas con el ambiente y la naturaleza y de ahí la importancia
de los chamanes y de quienes conocen las propiedades de las plantas. La
diversidad de religiones, lenguas, mitos, debe preservarse como diversidad
cultural. El reto de la humanidad es conciliar factores como ciencia,
tecnología y racionalización23. La bioética debe ser una empresa de
reconocimiento, de explicitación, de elaboración y de resolución no
violenta de los conflictos en el seno de una civilización en vía de
mundialización, potencialmente muy conflictiva, debido a las complejidades
e inequidades de las numerosas y constantes interacciones, de las
contingencias y de las evoluciones que necesariamente se dan.
Bioética como ética de la vida
Si la bioética como ética de la vida
se preocupa del medio ambiente, considero indispensable un pronunciamiento
frente a la crisis ambiental que vive nuestro país y a la necesidad del
mejoramiento humano, cultural, socioeconómico e integral, en el marco del
desarrollo sostenible definido en la convención de las Naciones Unidas
reunida en Río de Janeiro en 1992 como aquel que considera el medio
ambiente parte integrante del proceso evolutivo y que ordena a los Estados
«aplicar ampliamente el criterio de precaución conforme a sus capacidades.
Cuando haya peligro de daño grave o irreversible, la falta de certeza
científica absoluta no deberá utilizarse como razón para postergar la
adopción de medidas eficaces en función de los costos para impedir la
degradación del medio ambiente»24.
Además de los ya tradicionales
principios de la bioética no-maleficencia, beneficencia, autonomía y
justicia, existen otras nociones de la ética médica y la bioética
contemporáneas, que se articulan mejor con la sociedad postmoderna, como
expresiones muy fuertes del valor acordado a la vida humana y a la vida en
general. Se trata de la ética del cuidado o de la preocupación por el
otro, del principio de vulnerabilidad y del principio de precaución.
La ética del cuidado se inspira en la
asistencia o en la ayuda al pleno desarrollo de un ser todavía frágil o
vulnerable. Tiene por objetivo aportar una ayuda activa, respetuosa de la
autonomía y de la alteridad y en este sentido esta ética parece apropiada
para el mundo plural y complejo de la postmodernidad25.
El principio de vulnerabilidad,
aplicable a la vida en general, se dirige inicialmente a la vida humana,
considerada fundamentalmente frágil, y más especialmente a las personas o
grupos de personas que se encuentran, permanente o transitoriamente, en
una situación o un estado de dependencia o de precariedad26. Esa
vulnerabilidad es multiforme: física, psicológica, económica, social,
cultural, etc. Concierne a la dignidad, la integridad y la autonomía. La
vulnerabilidad es evidentemente la situación dramática de personas y de
poblaciones involucradas en un conflicto armado o en luchas de poder cuyas
posturas les sobrepasan completamente. El imperativo ético fundamental
expresado por el principio de vulnerabilidad es que entre más vulnerable
sea un ser, más merece la atención y la asistencia de los que tienen poder
y medios para ayudarlo27.
En cuanto al principio de precaución,
cuando no hay certeza en cuanto a los conocimientos científicos y técnicos
del momento, se deben posponer la opción de medidas efectivas y
proporcionadas con miras a prevenir un riesgo de daños graves e
irreversibles al medio ambiente. El principio de precaución busca guiar la
acción en este tipo de contexto. Desde hace unos veinte años se le tiene
como principio de acción pública, en derecho interno de algunos países,
así como en derecho internacional y comunitario, en primer lugar en el
campo del medio ambiente y de manera más reciente en el de la seguridad
alimentaria y de la salud pública, notablemente en el seno de la Unión
Europea28.
La bioética surgida en los campos de
la biomedicina a raíz de las reflexiones éticas que suscitan las
aplicaciones de las biotecnologías en su práctica, prontamente tomó la
dirección hacia la sociedad global, de una parte, y hacia la naturaleza,
de otra, hacia la biosfera de la cual forma parte lo humano. La mayoría de
las cuestiones bioéticas superan los límites de una profesión para
comprender la sociedad humana y la vida en general, con características
macrobioéticas y biopolíticas, dadas la fragilidad y complejidad de la
interdependencia de los múltiples componentes del mundo actual.
No hay organización, entidad, partido
político o comunidad religiosa, en que no se practique la bioética, aunque
puede tratarse de un medio extremadamente cerrado, o de la discusión en el
medio abierto de la sociedad global. Es en este medio en donde la bioética
cumple su papel, precisamente por la complejidad global y la contingencia
que le han hecho surgir como un fenómeno cultural y social29.
La complejidad del mundo postmoderno
tiene su expresión en la bioética por la pluridisciplinariedad, el
pluralismo y las asociaciones de diversos intereses. Como dice Hottois,
«si viviéramos en una sociedad culturalmente homogénea cerrada y estable,
no habría bioética, solamente una biomoral dedicada a las normas
simbólicas fundamentales que forman la base de dicha sociedad, esta
biomoral se impondría bajo la forma de bioderecho. Su marco político
podría ser un Estado teocrático o totalitario»30.
Es evidente la necesidad de realizar
estudios epidemiológicos sobre los posibles daños causados a la población
con las fumigaciones. Los productos usados deben ser sometidos a un
riguroso método científico para descartar el daño, a corto o largo plazo,
sobre los ecosistemas. Ello es indispensable si se quiere aclarar un
problema de bioética con la información de una « certeza» científica y una
reflexión filosófica sobre los hechos. La discusión bioética solo puede
emprenderse con base en informaciones científicas confiables y completas,
honestas, sin ocultar lo que se dispone en términos de datos científicos y
de capacidades técnicas31.
Si no se dispone de todos estos
elementos, basándonos especialmente en principios de precaución, lo
aconsejable es no utilizar métodos de erradicación de cultivos que ponen
en grave riesgo los vivientes humanos y los vivientes en general.
Notas
1 Capra F., La trama de la
vida una nueva perspectiva de los sistemas vivos. Anagrama, 1998,
Barcelona.
2 Jelsma M., Círculo
vicioso, marzo 2001.
3 Naciones Unidas,
Convención de Naciones Unidas Contra el tráfico de Sustancias Narcóticas
y Psicotrópicas, 1988- Viena.
4 Tavera M., Cultivos
ilícitos, erradicación e impacto ambiental. Cultivos ilícitos en Colombia.
Universidad de los Andes. 2000. Bogotá.
5 Defensoría del Pueblo. Los
Cultivos Ilícitos: Política Mundial y Realidad en Colombia. Castro J.F.
Caicedo R, Maldonado L.F. Imprenta Nacional de Colombia, agosto 2000.
Bogotá.
6 Tokatlian, J.
Globalización, Narcotráfico y Violencia. Siete ensayos sobre Colombia. Se
asume un vínculo entre la demanda y la oferta en el que implícitamente se
rechaza la noción de que la demanda genera la oferta. Por lo tanto, se
piensa necesario situar el acento de la represión en los polos de cultivo,
producción, razonamiento, transporte y tráfico de narcóticos más que en
los epicentros de consumo y en los espacios de mayor ganancia para la
empresa transnacional ilegal de los narcóticos.
7 Lemoine, M. Cultures
Illicites, Narcotrafic, et guerre en Colombie. Le Monde Diplomatique
Janvier 2001. Le Glifosato, celle-ci le décrit comme l´herbicide le plus
respetueux de l´environnement. Pas le procureur général de l´Etat de New
York il a contraint la firme á retirer les termes «biodégradable» et «ecologique»
de ses publicités.
8 Jelsma M. Op. Cit
Rapalmira Colombia., Elsa Nivia., Las Fumigaciones Aéreas sobre cultivos
Ilícitos si son peligrosas, algunas aproximaciones . Mayo 2001. El RoundUp
en EEUU se aconseja que se use a una concentración del 1%, en Colombia se
está usando en concentraciones al 26% pues su acción se cuadriplica por la
adicción del Cosmoflux 411F.
9 Correa P., «Precursors of
Gastric and esophageal cancer», Cancer 50:2 555, 1982 y Correa P., Y
Cuello C. Estudio de la etiología del cáncer gástrico, Epidemiología de
cáncer y lesiones precancerosas. Acta Médica, Valle, 9: 1-9, 1978.
10 Dirección Nacional de
Estupefacientes. Colombia.
11 «Por diversidad biológica se
entiende la variabilidad de organismos vivos de cualquier fuente,
incluidos, entre otras cosas, los ecosistemas terrestres y marinos y otros
ecosistemas acuáticos y los complejos ecológicos de que forman parte;
comprende la diversidad dentro de cada especie, entre las especies y los
ecosistemas». Colombia un país en construcción., P. Amaya, Director del
Proyecto. U. Nacional de Colombia, 2000 Bogotá.
12 Defensoría del Pueblo. Op
cit
13 Hardell L., Eriksson M. A
Case-Control Study of Non-Hodking Lymphoma and Exposure to Pesticides.
Cancer, Marcha 15, 1999 Vol. 85 N.6.
14 Pinillos, M., Glifosato, un
herbicida entre el mito y la realidad. Rescate Ambiental, 1996.
15 Schrödinger E. ¿Qué es la
Vida? Tusquets, 1997, Barcelona. Murphy M., O´Neill L. La Biología del
Futuro ¿Qué es la vida? cincuenta años después. Tusquets, 1999, Barcelona,
pág. 235; Tanto el gen como la biodiversidad constituyen base de datos
sobre estrategias autoorganizativas que funcionan. «Esta es la conexión
entre los temas del orden a partir del orden y del orden a partir del
desorden de Schrödinger. La vida surge porque la termodinámica dicta la
generación de orden a partir del desorden allí donde haya gradientes
termodinámicos suficientes y se den las condiciones adecuadas. Pero para
que la vida continúe, las mismas leyes requieren que sea capaz de
regenerarse, esto es, de crear orden a partir del orden. La vida no puede
existir sin ambos procesos, el orden a partir del desorden para generar
vida y el orden a partir del orden para asegurar la persistencia de la
vida».
16 Andrade E. Los Demonios de
Darwin. Semiótica y Codificación Biológicas Unibiblos, Univ. Nal. De
Colombia, 2000, Bogotá. «Las fluctuaciones de energía generarán
inestabilidad resultando cambios impredecibles. Se presenta el proceso de
auto-organización y las «estructuras disipativas» que generan orden a
partir de la entropía del entorno.
17 Gell-Mann M. El Quark y el
Jaguar, Aventuras de lo simple a la complejo. Tusquets, 1995, Barcelona,
p. 134. «Las condiciones intermedias entre el orden y el desorden
absolutos caracterizan el medio ambiente en que se da la vida y también la
propia vida con su alta complejidad efectiva y gran profundidad».
18 Von Bertalanffy L. Teoría
General de los Sistemas. Fondo de Cultura Económica. 1968-México.
19 Prigogine I. ¿Tan solo una
Ilusión? Una exploración del Caos al Orden. Tusquets, 1997, Barcelona, p.
300. «El primer principio de la termodinámica postula la conservación de
la energía en todos los sistemas. El aumento de energía dentro de un
sistema es igual a la energía que recibe. El segundo principio afirma que
un sistema aislado evoluciona espontáneamente hacia un estado de
equilibrio que corresponde a la entropía máxima, es decir, al mayor
desorden. Estos dos principios constituyen la base de la termodinámica
clásica y permiten describir, dentro de la física, la mayor parte de los
sistemas».
20 Leaky R. Lewin R. La sexta
Extinción. El futuro de la vida y de la humanidad. Tusquets, 1997,
Barcelona, pág. 138. «somos fruto de una evolución que nos incluye como
una entre muchísimas otras especies en la complejidad global que es la
biosfera».
21 Antropocentrismo y biocentrismo: «la diferencia radica en que a partir del modelo biocéntrico,
siguen siendo los seres humanos quienes piensan, deciden y actúan, pero el
referente o el objeto de sus decisiones y acciones no son ya única ni
principalmente los mismos seres humanos, sino todas las demás formas de la
vida distintas a las eminentemente humanas, toda la naturaleza en su
conjunto y no ya simplemente la cultura, la historia o la civilización
humana». Maldonado C. E. La Evolución del pensamiento, Universidad El
Bosque, en imprenta. Bogotá, 2001.
22 Alfredo Marcos introduce un
orden tentativo para considerar las cuestiones bioéticas «en las que se
refieren a la vida en general, es decir las que afectan al tratado del
hombre con la naturaleza, y las que se refieren específicamente a la
intervención del hombre sobre la vida humana. El sujeto que actúa en ambos
casos es el mismo, un ser humano, como único ser que se plantea cuestiones
morales que debe por tanto enfrentar por su condición de libertad y el de
conocer fines, medios y consecuencias de su acción. La buena bioética debe
tener una idea adecuada de lo que son los vivientes. Alfredo Marcos,
«Pensar la vida para la bioética» en: Racionalidad científica y
racionalidad humana. Tendiendo puentes entre ciencia y sociedad. (M. Vega, C.E. Maldonado, A. Marcos Coordinadores) Universidad Valladolid.
Universidad El Bosque. Intercambio Editorial U. De Valladolid 2001.
23 Agazzi, E. El bien, el mal
y la ciencia, Tecnos Madrid, 1996. Afirma el autor que ni las ideologías
cientificistas y tecnologicistas, ni las actividades anticientíficas y
antiecológicas son las más adecuadas. La extensión inmoderada de lo
tecnocientífico no siempre ha traído beneficios para la vida de los seres
humanos, y demás vivientes pero es indudable reconocer que la humanidad en
aspectos como la libertad, la justicia el orden y mejor calidad de vida ha
recibido beneficios de la tecnociencia.
24 Conferencia de las Naciones
Unidad sobre el Medio Ambiente y el Desarrollo, reunida en Río de Janeiro
del 3 al 14 de junio de 1992, Principio 15.
25 Hottois Gilbert., Séptimo
Seminario Internacional. Bioética y Conflicto Armado. Universidad El
Bosque. 2001. Bogotá.
26 El principio de
vulnerabilidad ha sido en estos últimos años promulgado en bioética por el
filósofo Peter Kemp en la huella del pensamiento de Levinas y Ricoeur. G.
Hottois. Seminario Internacional de Bioética y Conflicto Armado. Bogotá.
Colombia, 2001, U. El Bosque.
27 El concepto de
vulnerabilidad es utilizado dentro del sistema de las Naciones Unidas para
caracterizar a aquellas poblaciones civiles que son más susceptibles de
recibir los grandes impactos en casos de conflictos armados, catástrofes
naturales, epidemias masivas y situaciones particulares. «En el caso del
conflicto colombiano y en concreto con respecto a la situación de los
pueblos indígenas de Colombia, esta vulnerabilidad tiene que ser definida
en el contexto del conflicto armado que se vive en el país», además de las
agresiones a su hábitat natural y cultural de la zona amazónica debido a
los cultivos ilícitos como a sus fumigaciones que producen deforestación y
desplazamientos forzados de la población. Organización de Pueblos
Indígenas de la Amazonía Colombiana OPIAC, Octubre 2000, Colombia.
28 Hottois G. Missa J-N
Nouvelle Encyclopédie de Bioéthique. De Boeck Université, 2001 Bruxelles.
29 Hottois G. Essais de
Philosophie, Bioetique et Biopolitique. VRIN, 1999. Paris
30 Op cit.
31 Gell-mann M. El Quark y el
Jaguar. Tusquets, 1994. Barcelona «El papel de la ciencia: en la
conservación de los trópicos, el objetivo de la ciencia es aumentar la
comprensión descubriendo estructuras en información y mecanismos para los
fenómenos. La preservación de la diversidad biológica exige un
conocimiento científico mayor, tanto para tener una idea acertada de
actuar como para demostrar el sentido y la importancia de lo que se hace.
La ciencia proporciona guías que determinan prioridades y bases lógicas de
las mismas. En esto colabora la biogeografía que es el estudio de la
distribución de plantas y animales y su evaluación, teniendo en cuenta la
influencia geográfica y topográfica».
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