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Declaración de Conciencia
Entrevista a Clark
Kissinger, director de Declaración de Conciencia y uno de los fundadores
de Not in Our Name
Ramón Mejía, Nueva York, febrero de
2003.
Especial para Nueva Gaceta
RM:
¿Podría decirnos cuándo, cómo y por qué se constituyó Statement of
Conscience (Declaración de Conciencia)?
CK:
Debo decir que tenemos dos organizaciones: Not in Our Name (NION) y
Statement of Conscience (SC). Aunque están relacionadas, son dos proyectos
diferentes. Voy a referirme a la segunda. Fue un proceso colectivo, que
empezó a comienzos del 2002 cuando abordé a varios escritores y activistas
políticos de renombre y les expliqué que necesitábamos una “Declaración de
Conciencia” que permitiera a intelectuales, artistas y activistas unirse
en torno a un conjunto de principios. No fue una respuesta a lo que pasó
el 11 de septiembre ni está relacionada particularmente con la amenaza de
guerra contra Irak. Tiene que ver más bien con el programa de Bush de
convertir a Estados Unidos en la única fuerza política y militar del
mundo, y está en contra de las nueves leyes y reglamentos que se han
puesto para controlar a la población inmigrante y para atacar a los
disidentes políticos. Cuando estuvo lista la declaración con 60 firmantes,
la publicamos en varios sitios de Internet y se la ofrecimos a muchas
publicaciones de renombre. Nadie quiso publicarla en Estados Unidos. Pero
The Guardian de Londres la publicó, y después de esto, nos inundamos de
solicitudes de personas que querían firmarla. Hoy tenemos más de 40.000, y
cada día nos llegan unas cien más.
RM:
¿Podría describir en qué consiste la Declaración?
Este movimiento
defiende tres ideas que no se encuentran en otras declaraciones. La
primera, que debemos tomar responsabilidad por lo que el gobierno de
Estados Unidos hace en nuestro nombre. La segunda, que optamos por hacer
causa común con los pueblos del mundo. Esto significa que no procedemos de
acuerdo con lo que sea mejor para Estados Unidos, porque esta no es una
buena manera de medir lo que es moral para el mundo. Y tercera, hacemos un
llamado a la gente para que resista. Los interesados en leer el texto
completo de SC, pueden entrar a www.nion.us.
RM:
Hay
muchísimos otros grupos grandes que se están oponiendo a la guerra contra
Irak, como United for Peace, Answer, Now, Peace Action, the National
Council of Chur-ches, The Conference of Catholic Bishops. ¿En qué se
diferencia su grupo de los demás?
Nuestro grupo
tiene tres objetivos: Primero, suministrar un análisis de lo que está
pasando, que no creemos que tenga que ver con el terrorismo ni con Sadam
Hussein o Al Qaeda. Pensamos que tiene que ver con la hegemonía total que
Estados Unidos quiere establecer en el mundo. Segundo, queremos darle a
las personas el vocabulario para expresar sus propias ideas y al mismo
tiempo hacerles sentir que no están solos. Y tercero, queremos que la
gente alrededor del mundo sepa que el pueblo norteamericano no respalda el
programa de Bush.
RM:
Ustedes publicaron la Declaración en una página en el New York Times.
¿Qué tan efectivo fue?
Esta forma de
publicidad ha sido muy efectiva. La manera de evidenciarlo es el hecho de
que en muchísimas ciudades pequeñas en Estados Unidos la han reproducido
en los periódicos locales. También se publicó en La Opinión de Los
Angeles, el periódico en español de mayor circulación en Estados Unidos.
La gente se apropia de la Declaración, la firma y la publica en
periódicos. Muchos representantes elegidos del gobierno la están firmando.
Tenemos muchísimos firmantes de renombre.
En la
concentración contra la guerra en Washington el 26 de octubre de 2002
participaron más de 100.000 personas, y un número mucho mayor en las
movilizaciones del 15 de febrero pasado. Mientras tanto, comparativamente,
las primeras marchas contra la guerra en Vietnam fueron pequeñas. ¿En qué
se parecen o se diferencian estos dos movimientos antibélicos,
distanciados por casi cuarenta años?
Cada vez que
Estados Unidos va a la guerra nace un movimiento. Lo que es especial y
diferente es el ritmo aceleradísimo de crecimiento que este movimiento ha
tenido. Y es muy real y palpable. No hay mucho apoyo a Bush ni siquiera
dentro de los republicanos. La gente piensa que no ha podido justificar el
ataque a Irak. La diferencia es que durante la guerra de Vietnam había
mucho apoyo al pueblo vietnamita y a su liderazgo político. La gente se
identificaba con la lucha de ese pueblo. Hoy nadie en particular apoya a
Sadam Hussein, que es un bandido común que trabajó para Estados Unidos y a
quien Estados Unidos utilizó para que atacara a Irán después de la
revolución iraní. Aún así, la mayoría del pueblo norteamericano considera
que su país no tiene derecho a atacar a Irak unilateralmente. Estados
Unidos siempre quiere señalar a alguien como el problema y la verdad es
que el problema está aquí. Atacar a un pueblo está mal y es inmoral. He
ahí la similitud entre los dos movimientos y lo recalcamos en la
Declaración, cuando se dice que la guerra contra Irak, tal como la guerra
contra Vietnam, es injusta, inmoral e ilegítima. Irak es un país soberano.
Si Sadam Hussein es un hijo de mala madre, es problema de los iraquíes
bajarlo del poder. ¿Quién escogió a Estados Unidos para invadir naciones y
derrocar gobiernos?
RM:
¿Tendrá vida este movimiento después de la guerra con Irak?
El movimiento
contra la guerra de Vietnam no sobrevivió después de la guerra. Sin
embargo, la gente que se involucra en luchas sociales grandes, tales como
este movimiento contra la guerra de Irak, se desarrolla políticamente.
Aprende cómo opera el mundo y cómo opera el gobierno. Cambia y no vuelve a
ser la misma. Generalmente vuelve a participar en otras luchas sociales.
RM:
¿Existe la posibilidad de que el movimiento de “justicia global”,
erróneamente llamado “antiglobalización”, y el movimento de “justicia
racial” se fusionen con el movimiento antibélico en un objetivo común
después de la guerra en Irak?
Aunque una
variedad grande de personas se está oponiendo a la guerra contra Irak, de
la misma manera que sucedió cuando Vietnam, esto no significa que saldrán
de esta experiencia con una filosofía política común. Los movimientos que
usted menciona vienen de diferentes partes de la sociedad norteamericana,
representan fuerzas diferentes y representan también diferentes grupos
étnicos y nacionalidades. No se van a unir en un gran movimiento político.
Pero lo que veo que está pasando, que es muy bueno, es que muchas de estas
fuerzas que tradicionalmente no habían trabajado juntas, lo están haciendo
ahora porque se dieron cuenta de que es un momento clave de la historia
norteamericana. La conocida actriz Susan Sarandon lo resumió muy bien
cuando habló en la concentración que tuvo lugar en el Parque Central de
Nueva York el 6 de octubre: “La gente no quiere vivir en una Roma nueva”.
Siente que la transición por la cual estamos atravesando es como la caída
de la república romana y el ascenso del imperio romano. La gente ve que
todos los eventos internos que están pasando, particularmente los ataques
a los inmigrantes en Estados Unidos, tienen relación con los eventos
exteriores. El gobierno está tratando de lidiar con lo que considera una
oposición potencialmente explosiva. Miremos Nueva York. Creo que el 40 por
ciento de su población nació en otro país. Hay concentraciones intensas de
inmigrantes en las áreas urbanas. Una de las cosas que más le molesta al
gobierno es que Los Angeles es la primera área metropolitana en la que la
mayoría no son euro-americanos.
RM:
Las organizaciones pro paz judías fueron muy activas durante la guerra
de Vietnam. ¿Están activas ahora o están renuentes a participar debido a
que Irak es un estado árabe?
Algunas están
activas. Pero es obvio que esta guerra está mucho más conectada con la
ayuda de Estados Unidos a Israel que la guerra de Vietnam. Estados Unidos
ha utilizado a Israel y anteriormente al Sha de Irán para convertirlos en
los gendarmes del Medio Oriente. Fue después del 11 de septiembre cuando
Ariel Sharon hizo la caminata al Cerro del Templo para instigar a la
guerra. Él sabía lo que conseguiría con esta provocación. Sharon utiliza
el mismo lenguaje de Bush “contra el terrorismo”. Estados Unidos ha pagado
y apoyado la ocupación de la margen occidental por Israel. Si Estados
Unidos estuviera en desacuerdo con lo que hace Israel, podría pararlo
cortándole el dinero, pero nunca lo ha hecho. En la Declaración
argumentamos que Estados Unidos empezó a desbocarse después del 11 de
septiembre, atacó a Afganistán y junto con sus aliados se otorgaron el
derecho de golpear en cualquier parte del globo. Hemos sido testigos de
las salvajes repercusiones desde Filipinas hasta Palestina, donde los
tanques israelíes han trazado un terrible sendero de muerte y destrucción.
Y ahora preparan la guerra total contra Irak, un país sin conexión alguna
con los horrores del 11 de septiembre. Si usted mira la lista de firmantes
de la Declaración, verá que muchos son judíos.
RM:
El presidente Bush no proporcionó la evidencia de que Irak represente
una amenaza contra Estados Unidos o contra ninguna nación del mundo, pero
su administración llevó a cabo una campaña para crearle miedo al pueblo
norteamericano. Habló de atacar a los países del “eje del mal”. ¿Qué
piensa usted al respecto?
¿Cuáles son los
países del “eje de la mal”? Son el segundo y tercer productores de
petróleo en el mundo. Lo que decimos en la Declaración es importante,
porque apoyamos el derecho a la soberanía de todas las naciones: “¿Qué
clase de mundo tendremos si Estados Unidos tiene carta blanca para enviar
comandos asesinos y bombas dondequiera que se le antoje?” Estados Unidos
le niega la soberanía prácticamente a todos los países del mundo, a la vez
que proclama para sí estar por encima de las leyes internacionales.
Estados Unidos no obedece las decisiones del Consejo de Seguridad ni se
somete a los acuerdos de Ginebra sobre el trato a los prisioneros de
guerra. Puede salirse de cualquier tratado internacional cuando le da la
gana.
RM:
A distintos analistas, incluso
desde posturas tan conservadoras como las revistas Time y Newsweek, les
parece que la razón primordial detrás de esta guerra es el petróleo. ¿Cuál
es su opinión al respecto?
Hay que
diferenciar entre la política del petróleo y la economía del petróleo. En
la Declaración no tocamos el tema del petróleo porque la mayoría de los
que la escribimos no creemos que el petróleo sea la razón primordial de la
guerra. Personalmente no creo que la guerra sea para producirles ganancias
a las compañías petroleras. El motivo primordial podría ser el petróleo,
pero en un sentido amplio. Se trata de tener el control sobre los recursos
petroleros del mundo, pues esto le da control político sobre la Unión
Europea y Japón. Tal como el Presidente Bush lo explica en su nueva
doctrina sobre ataque preventivo, se trata de impedir que cualquier nación
poderosa pueda incrementar su poder para retar la hegemonía de Estados
Unidos. La Segunda Guerra Mundial empezó en el Pacífico cuando Estados
Unidos, Gran Bretaña y Holanda le cortaron el suministro de petróleo a
Japón. Este respondió con el ataque a Pearl Harbor. El control del
suministro de petróleo es un arma grande en la lucha entre las potencias
imperialistas.
RM:
The New York Times describió la concentración de más de 100.000 en
Washington el 26 de octubre diciendo que era de “menos de 10.000”. No hizo
ninguna mención de las marchas en Londres y en Roma que tuvieron 400.000
participantes cada una. Los medios no han sido amables con el movimiento
antibélico. ¿Por qué?
El que le paga a
los músicos escoge la canción. La libertad de prensa se le garantiza sólo
a los dueños de los medios. Las grandes corporaciones de los medios no se
van a distanciar de las políticas del gobierno, aunque de vez en cuando
redacten frasecitas que parezcan ser de oposición. Es verdad, han hecho
todo lo posible para ignorar el movimiento antibélico. Inclusive lo han
atacado esgrimiendo dos argumentos. El primero, utilizan la táctica de
demonizarlo, diciendo que los que están detrás son simpatizantes de Sadam
Hussein o comunistas malévolos. El segundo, señalan que el movimiento
tiene una buena causa, pero no es llamativo para el norteamericano
promedio. Lo sucedido con la Declaración desmiente esto último. Hay que
ver la cantidad de pueblitos pequeños típicamente norteamericanos en los
cuales están firmando el documento por centenares.
RM:
Hay quienes sugieren que el Secretario Colin Powell es una fuerza
moderada dentro de la administración Bush. En Colombia muchos lo ven de
manera diferente y están irritados por el viaje que hizo a Colombia a
principios de diciembre, poco antes de que este país ocupara la
presidencia del Consejo de Seguridad, para pedirle a su gobierno, entre
otras cosas, el respaldo incondicional a la superpotencia frente a Irak.
¿Cual es su opinión sobre Colin Powell y sus posiciones frente a esta
guerra?
Yo no veo
diferencias entre su posición y la de Bush. Él tiene la función de atraer
a todos los aliados y por eso en público tiene que decir cosas que sean
aceptables para ellos. Pero no hay duda de que él apoya esta guerra. No
podemos olvidar que fue el comandante supremo de la última guerra contra
Irak. No creo que ganemos nada si especulamos sobre las diferencias
sutiles de la clase gobernante. Siempre las habrá. Todos en el gobierno
están a favor de esta guerra. Es verdad, algunos están más locos que
otros. Un ejemplo es Donald Rumsfeld, Secretario de Defensa, quien
utilizaría la fuerza militar para controlar el mundo entero.
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