Nueva Gaceta  

Regresar al inicio


 

Bogotà, Abril - junio de 2003 -Nº 6   ISSN 01246704


 

  Declaración de Conciencia  

 

 

 


Entrevista a Clark Kissinger, director de Declaración de Conciencia y uno de los fundadores de Not in Our Name


 

Ramón Mejía, Nueva York, febrero de 2003.

Especial para Nueva Gaceta

 

RM: ¿Podría decirnos cuándo, cómo y por qué se constituyó Statement of  Conscience (Declaración de Conciencia)?

CK: Debo decir que tenemos dos organizaciones: Not in Our Name (NION) y Statement of Conscience (SC). Aunque están relacionadas, son dos proyectos diferentes. Voy a referirme a la segunda. Fue un proceso colectivo, que empezó a comienzos del 2002 cuando abordé a varios escritores y activistas políticos de renombre y les expliqué que necesitábamos una “Declaración de Conciencia” que permitiera a intelectuales, artistas y activistas unirse en torno a un conjunto de principios. No fue una respuesta a lo que pasó el 11 de septiembre ni está relacionada particularmente con la amenaza de guerra contra Irak. Tiene que ver más bien con el programa de Bush de convertir a Estados Unidos en la única fuerza política y militar del mundo, y está en contra de las nueves leyes y reglamentos que se han puesto para controlar a la población inmigrante y para atacar a los disidentes políticos. Cuando estuvo lista la declaración con 60 firmantes, la publicamos en varios sitios de Internet y se la ofrecimos a muchas publicaciones de renombre. Nadie quiso publicarla en Estados Unidos. Pero The Guardian de Londres la publicó, y después de esto, nos inundamos de solicitudes de personas que querían firmarla. Hoy tenemos más de 40.000, y cada día nos llegan unas cien más.

RM: ¿Podría describir en qué consiste la Declaración?

Este movimiento defiende tres ideas que no se encuentran en otras declaraciones. La primera, que debemos tomar responsabilidad por lo que el gobierno de Estados Unidos hace en nuestro nombre. La segunda, que optamos por hacer causa común con los pueblos del mundo. Esto significa que no procedemos de acuerdo con lo que sea mejor para Estados Unidos, porque esta no es una buena manera de medir lo que es moral para el mundo. Y tercera, hacemos un llamado a la gente para que resista. Los interesados en leer el texto completo de SC, pueden entrar a www.nion.us.

RM: Hay muchísimos otros grupos grandes que se están oponiendo a la guerra  contra Irak, como United for Peace, Answer, Now, Peace Action, the National Council of Chur-ches, The Conference of Catholic Bishops. ¿En qué se diferencia su grupo de los demás?

Nuestro grupo tiene tres objetivos: Primero, suministrar un análisis de lo que está pasando, que no creemos que tenga que ver con el terrorismo ni con Sadam Hussein o Al Qaeda. Pensamos que tiene que ver con la hegemonía total que Estados Unidos quiere establecer en el mundo. Segundo, queremos darle a las personas el vocabulario para expresar sus propias ideas y al mismo tiempo hacerles sentir que no están solos. Y tercero, queremos que la gente alrededor del mundo sepa que el pueblo norteamericano no respalda el programa de Bush.

RM: Ustedes publicaron la Declaración en una página en el New York Times. ¿Qué tan efectivo fue?

Esta forma de publicidad ha sido muy efectiva. La manera de evidenciarlo es el hecho de  que en muchísimas ciudades pequeñas en Estados Unidos la han reproducido en los periódicos locales. También se publicó en  La Opinión de Los Angeles, el periódico en español de mayor circulación en Estados Unidos. La gente se apropia de la Declaración, la firma y la publica en periódicos. Muchos representantes elegidos del gobierno la están firmando. Tenemos muchísimos firmantes de renombre.

En la concentración contra la guerra en Washington el 26 de octubre de 2002 participaron más de 100.000 personas, y un número mucho mayor en las movilizaciones del 15 de febrero pasado. Mientras tanto, comparativamente, las primeras marchas contra la guerra en Vietnam fueron pequeñas. ¿En qué se parecen o se diferencian estos dos movimientos antibélicos, distanciados por casi cuarenta años?

Cada vez que Estados Unidos va a la guerra nace un movimiento. Lo que es especial y diferente es el ritmo aceleradísimo de crecimiento que este movimiento ha tenido. Y es muy real y palpable. No hay mucho apoyo a Bush ni siquiera dentro de los republicanos. La gente piensa que no ha podido justificar el ataque a Irak. La diferencia es que durante la guerra de Vietnam había mucho apoyo al pueblo vietnamita y a su liderazgo político. La gente se identificaba con la lucha de ese pueblo. Hoy nadie en particular apoya a Sadam Hussein, que es un bandido común que trabajó para Estados Unidos y a quien Estados Unidos utilizó para que atacara a Irán después de la revolución iraní. Aún así, la mayoría del pueblo norteamericano considera que su país no tiene derecho a atacar a Irak unilateralmente. Estados Unidos siempre quiere señalar a alguien como el problema y la verdad es que el problema está aquí. Atacar a un pueblo está mal y es inmoral. He ahí la similitud entre los dos movimientos y lo recalcamos en la Declaración, cuando se dice que la guerra contra Irak, tal como la guerra contra Vietnam, es injusta, inmoral e ilegítima. Irak es un país soberano. Si Sadam Hussein es un hijo de mala madre, es problema de los iraquíes bajarlo del poder. ¿Quién escogió a Estados Unidos para invadir naciones y derrocar gobiernos?

RM: ¿Tendrá vida este movimiento después de la guerra con Irak?

El movimiento contra la guerra de Vietnam no sobrevivió después de la guerra. Sin embargo, la gente que se involucra en luchas sociales grandes, tales como este movimiento contra la guerra de Irak, se desarrolla políticamente. Aprende cómo opera el mundo y cómo opera el gobierno. Cambia y no vuelve a ser la misma. Generalmente vuelve a participar en otras luchas sociales.

RM: ¿Existe la posibilidad de que el movimiento de “justicia global”, erróneamente llamado “antiglobalización”, y el movimento de “justicia racial” se fusionen con el movimiento antibélico en un objetivo común después de la guerra en Irak?

Aunque una variedad grande de personas se está oponiendo a la guerra contra Irak, de la misma manera que sucedió cuando Vietnam, esto no significa que saldrán de esta experiencia con una filosofía política común. Los movimientos que usted menciona vienen de diferentes partes de la sociedad norteamericana, representan fuerzas diferentes y representan también diferentes grupos étnicos y nacionalidades. No se van a unir en un gran movimiento político. Pero lo que veo que está pasando, que es muy bueno, es que muchas de estas fuerzas que tradicionalmente no habían trabajado juntas, lo están haciendo ahora porque se dieron cuenta de que es un momento clave de la historia norteamericana. La conocida actriz Susan Sarandon lo resumió muy bien cuando habló en la concentración que tuvo lugar en el Parque Central de Nueva York el 6 de octubre: “La gente no quiere vivir en una Roma nueva”. Siente que la transición por la cual estamos atravesando es como la caída de la república romana y el ascenso del imperio romano. La gente ve que todos los eventos internos que están pasando, particularmente los ataques a los inmigrantes en Estados Unidos, tienen relación con los eventos exteriores. El gobierno está tratando de lidiar con lo que considera una oposición potencialmente explosiva. Miremos Nueva York. Creo que el 40 por ciento de su población nació en otro país. Hay concentraciones intensas de inmigrantes en las áreas urbanas. Una de las cosas que más le molesta al gobierno es que Los Angeles es la primera área metropolitana en la que la mayoría no son euro-americanos.

RM: Las organizaciones pro paz judías fueron muy activas durante la guerra de Vietnam. ¿Están activas ahora o están renuentes a participar debido a que Irak es un estado árabe?

Algunas están activas. Pero es obvio que esta guerra está mucho más conectada con la ayuda de Estados Unidos a Israel que la guerra de Vietnam. Estados Unidos ha utilizado a Israel y anteriormente al Sha de Irán para convertirlos en los gendarmes del Medio Oriente. Fue después del 11 de septiembre cuando Ariel Sharon hizo la caminata al Cerro del Templo para instigar a la guerra. Él sabía lo que conseguiría con esta provocación. Sharon utiliza el mismo lenguaje de Bush “contra el terrorismo”. Estados Unidos ha pagado y apoyado la ocupación de la margen occidental por Israel. Si Estados Unidos estuviera en desacuerdo con lo que hace Israel, podría pararlo cortándole el dinero, pero nunca lo ha hecho. En la Declaración argumentamos que Estados Unidos empezó a desbocarse después del 11 de septiembre, atacó a Afganistán y junto con sus aliados se otorgaron el derecho de golpear en cualquier parte del globo. Hemos sido testigos de las salvajes repercusiones desde Filipinas hasta Palestina, donde los tanques israelíes han trazado un terrible sendero de muerte y destrucción. Y ahora preparan la guerra total contra Irak, un país sin conexión alguna con los horrores del 11 de septiembre. Si usted mira la lista de firmantes de la Declaración, verá que muchos son judíos.

RM: El presidente Bush no proporcionó la evidencia de que Irak represente una amenaza contra Estados Unidos o contra ninguna nación del mundo, pero su administración llevó a cabo una campaña para crearle miedo al pueblo norteamericano. Habló de atacar a los países del “eje del mal”. ¿Qué piensa usted al respecto?

¿Cuáles son los países del “eje de la mal”? Son el segundo y tercer productores de petróleo en el mundo. Lo que decimos en la Declaración es importante, porque apoyamos el derecho a la soberanía de todas las naciones: “¿Qué clase de mundo tendremos si Estados Unidos tiene carta blanca para enviar comandos asesinos y bombas dondequiera que se le antoje?” Estados Unidos le niega la soberanía prácticamente a todos los países del mundo, a la vez que proclama para sí estar por encima de las leyes internacionales. Estados Unidos no obedece las decisiones del Consejo de Seguridad ni se somete a los acuerdos de Ginebra sobre el trato a los prisioneros de guerra. Puede salirse de cualquier tratado internacional cuando le da la gana.

RM: A distintos analistas, incluso desde posturas tan conservadoras como las revistas Time y Newsweek, les parece que la razón primordial detrás de esta guerra es el petróleo. ¿Cuál es su opinión al respecto?

Hay que diferenciar entre la política del petróleo y la economía del petróleo. En la Declaración no tocamos el tema del petróleo porque la mayoría de los que la escribimos no creemos que el petróleo sea la razón primordial de la guerra. Personalmente no creo que la guerra sea para producirles ganancias a las compañías petroleras. El motivo primordial podría ser el petróleo, pero en un sentido amplio. Se trata de tener el control sobre los recursos petroleros del mundo, pues esto le da control político sobre la Unión Europea y Japón. Tal como el Presidente Bush lo explica en su nueva doctrina sobre ataque preventivo, se trata de impedir que cualquier nación poderosa pueda incrementar su poder para retar la hegemonía de Estados Unidos. La Segunda Guerra Mundial empezó en el Pacífico cuando Estados Unidos, Gran Bretaña y Holanda le cortaron el suministro de petróleo a Japón. Este respondió con el ataque a Pearl Harbor. El control del suministro de petróleo es un arma grande en la lucha entre las potencias imperialistas.

RM: The New York Times describió la concentración de más de 100.000 en Washington el 26 de octubre diciendo que era de “menos de 10.000”. No hizo ninguna mención de las marchas en Londres y en Roma que tuvieron 400.000 participantes cada una. Los medios no han sido amables con el movimiento antibélico. ¿Por qué?

El que le paga a los músicos escoge la canción. La libertad de prensa se le garantiza sólo a los dueños de los medios. Las grandes corporaciones de los medios no se van a distanciar de las políticas del gobierno, aunque de vez en cuando redacten frasecitas que parezcan ser de oposición. Es verdad, han hecho todo lo posible para ignorar el movimiento antibélico. Inclusive lo han atacado esgrimiendo dos argumentos. El primero, utilizan la táctica de demonizarlo, diciendo que los que están detrás son simpatizantes de Sadam Hussein o comunistas malévolos. El segundo, señalan que el movimiento tiene una buena causa, pero no es llamativo para el norteamericano promedio. Lo sucedido con la Declaración desmiente esto último. Hay que ver la cantidad de pueblitos pequeños típicamente norteamericanos en los cuales están firmando el documento por centenares.

RM: Hay quienes sugieren que el Secretario Colin Powell es una fuerza moderada dentro de la administración Bush. En Colombia muchos lo ven de manera diferente y están irritados por el viaje que hizo a Colombia a principios de diciembre, poco antes de que este país ocupara la presidencia del Consejo de Seguridad, para pedirle a su gobierno, entre otras cosas, el respaldo incondicional a la superpotencia frente a Irak. ¿Cual es su opinión sobre Colin Powell y sus posiciones frente a esta guerra?

Yo no veo diferencias entre su posición y la de Bush. Él tiene la función de atraer a todos los aliados y por eso en público tiene que decir cosas que sean aceptables para ellos. Pero no hay duda de que él apoya esta guerra. No podemos olvidar que fue el comandante supremo de la última guerra contra Irak. No creo que ganemos nada si especulamos sobre las diferencias sutiles de la clase gobernante. Siempre las habrá. Todos en el gobierno están a favor de esta guerra. Es verdad, algunos están más locos que otros. Un ejemplo es Donald Rumsfeld, Secretario de Defensa, quien utilizaría la fuerza militar para controlar el mundo entero.

 Regresar